El diario de V

11 de Septiembre de 2008

Ayer no fue lo que se dice un día glorioso, pero pude poner en marcha al fin mi plan. Se me acercaron bastantes personas interesadas en mí. Sin embargo, no me servían para nada, no tienen nada especial, son tan… tan normales, aunque vi a una chica, es esa clase de chicas que todo el mundo quiere tener a su lado, parece prácticamente perfecta, pero yo sé que la perfección no existe, y pronto descubriré cuál es su defecto. La gente la llama Sofi, supongo que será un diminutivo de Sofía.

Parece que ella también es de las de mi bando, es decir, una pastora que guía a su rebaño, la diferencia es que ella tiene más de quince ovejitas y yo solo una, pero tiempo al tiempo.

¿Qué quién es esa una? Bueno, mis padres invitaron a cenar a una familia amiga, la mujer parece joven y hermosa pero está claro que vive a las órdenes de su marido, aunque según he escuchado éste no es su primer esposo. Ella tiene una hija, es de mi edad, y por lo que he podido hablar con ella durante la cena tenemos algunas cosas en común como gustos musicales y todo eso. Tras la cena, los mayores se han quedado en el salón bebiendo y yo he invitado a la chica a mi habitación. Por cierto, se llama Minerva, lo sé, a mí tampoco me gusta su nombre, por eso la llamo M.

Mientras le enseñaba algunos de mis álbumes favoritos, como el último de Skye Sweetnam, he podido observar en sus muñecas pequeños moratones. No he querido preguntarle sobre ello para que no se sintiera incomoda, aunque ella tenía ganas de hablar. Me contó que su padre se fugó de casa sin despedirse y que su madre se casó con el hombre que había abajo sin su aprobación. Yo creo que les pega. También me contó que vive con la ilusión de volver a encontrarse con su verdadero padre algún día.

Es perfecto, solo necesito que confíe en mí, y la tendré comiendo de mi mano, es una pobre ser que necesita que le señalen el camino. Bueno, creo que me voy a la cama, estoy reventada.




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